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Crianza Positiva

Disciplina positiva: no es permisividad, es respeto mutuo

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La disciplina positiva suele generar dudas. Algunas personas piensan que educar con respeto significa dejar hacer lo que quieran, sin límites ni normas. Pero la realidad es muy distinta: la disciplina positiva no es permisividad, es un camino de amor, firmeza y respeto mutuo.

Como madres y padres, buscamos que nuestros hijos crezcan seguros, responsables y felices. Para lograrlo, necesitamos un equilibrio entre establecer límites claros y, al mismo tiempo, acompañar sus emociones.

¿Qué es realmente la disciplina positiva?

La disciplina positiva es un enfoque educativo que combina el cariño con la firmeza. No se basa en castigos ni en gritos, sino en enseñar con ejemplo, coherencia y conexión.

  • No es permisiva: porque los niños necesitan límites para sentirse seguros.
  • No es autoritaria: porque los niños también necesitan respeto, escucha y comprensión.
  • Es educativa y respetuosa: porque enseña a los hijos a pensar, decidir y asumir consecuencias.

La American Psychological Association señala que la disciplina positiva fortalece la relación entre padres e hijos y fomenta la cooperación en lugar de la obediencia ciega.

Diferencia entre permisividad y disciplina positiva

  • Permisividad: ausencia de límites, falta de estructura, miedo a decir “no”. Esto genera inseguridad y desorganización en el niño.
  • Disciplina positiva: límites claros, normas coherentes, acompañamiento afectuoso. Esto genera confianza y capacidad de autorregulación.

En otras palabras: la permisividad deja al niño sin guía; la disciplina positiva le da dirección con amor y respeto.

Principios clave de este enfoque educativo

  1. Conexión antes que corrección: un niño que se siente escuchado coopera más.
  2. Límites claros y coherentes: decir “no” cuando es necesario, pero explicando con calma.
  3. Lenguaje respetuoso: hablar con firmeza sin gritos ni humillaciones.
  4. Enseñar con el ejemplo: los hijos aprenden más de lo que ven que de lo que escuchan.
  5. Reparar en lugar de castigar: dar oportunidades para aprender de los errores.

Beneficios de la disciplina positiva

  • Refuerza la autoestima infantil.
  • Mejora la comunicación familiar.
  • Favorece la cooperación en lugar de la obediencia por miedo.
  • Ayuda a desarrollar responsabilidad y empatía.
  • Crea un ambiente seguro y de confianza.

Cómo aplicarla en la vida diaria

  • Rutinas claras: anticipar qué viene después da seguridad.
  • Opciones limitadas: ofrecer dos alternativas válidas ayuda al niño a decidir.
  • Tiempo fuera positivo: no como castigo, sino como espacio para calmarse juntos.
  • Involucrar al niño en soluciones: preguntar “¿qué podemos hacer para resolverlo?” promueve la responsabilidad.

Educar con amor y firmeza

La disciplina positiva es un recordatorio de que educar no es imponer ni permitirlo todo, sino guiar con respeto. Significa poner límites sin miedo y acompañar sin violencia.

Educar con amor y firmeza es posible. No se trata de ser perfectos, sino de estar presentes, aprender cada día y demostrar que la autoridad puede ejercerse desde la empatía.

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🌸 Johannes Ruiz Pitre – Mimitos de Mamá
El amor no malcría

Mimitos de Mamá

Johannes Ruiz Pitre

Creo en una maternidad más humana, consciente y emocionalmente presente. Porque criar también es sanar, y en cada mirada hacia nuestros hijos, hay una oportunidad para mirarnos a nosotras mismas con más compasión.

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