Antes de ser madre, no había tropezado con juguetes o aprendido una nana entera.
No me preocupaba si mis plantas eran tóxicas o peligrosas.
No sabía el significado de «inmunizar».
Jamás me habían mordisqueado tanto, babeado o vomitado encima.
Antes de ser madre, tenía completo control de mi mente y de mis pensamientos.
¡Dormía las noches enteras!
Nunca había sujetado a nadie mientras el médico le hacía pruebas, ni había consolado el llanto de una inyección.
Antes de ser madre, no había visto unos ojos llorosos que me hicieran llorar.
Una sonrisa ajena no me llenaba más que una propia.
Antes de ser madre, no sabía lo que era quedarse extasiada durante horas contemplando a un bebé dormir.
No sabía lo que se sentía tener el corazón roto por no poder parar sus dolores o enfermedades.
Antes de ser madre, no sabía que era capaz de poder amar tanto a alguien.
¡No sabía que amaría tanto ser tu madre!
No conocía la sensación de tener mi corazón… latiendo en otro cuerpo.

Carla sanchez
10 junio 2020Mis ojos se aguaron leyendo este post, que hermoso. Ser madre es la bendición más grande que tenemos ❤️ Amor sin límites