Cuando los días se sienten eternos… y a la vez fugaces
Estamos a semanas de conocernos.
Y mi cuerpo lo sabe.
Cada hueso, cada músculo, cada célula…
trabajan para ti.
Empiezo a despedirme de esta etapa de tenerte dentro,
y a prepararme para abrazarte por fin.
A veces tengo miedo,
a veces lloro sin motivo,
y a veces me encuentro sonriendo sola,
como si la alegría brotara del centro del vientre.
El nido se prepara, el alma también
La casa huele a espera.
Lavamos ropita diminuta,
preparamos tu moisés,
y doblamos con ternura cada mantita.
Todo empieza a tener tu nombre bordado en el corazón.
Pero también me preparo yo:
Mentalmente.
Emocionalmente.
Espiritualmente.
Porque sé que parirte será también una forma de volver a nacer yo.
Carta para mi bebé… en la víspera de la vida
Mi amor,
cada día que pasa, siento que te conozco más.
No te he visto aún…
pero te siento como si siempre hubieras estado aquí.
Estoy nerviosa, sí.
Pero también profundamente enamorada de lo que viene.
A veces no sé si estoy lista,
pero recuerdo que tú y yo nos estamos preparando juntos.
No estás solo.
Ni yo tampoco.
Consejo emocional del mes:
Respira. Confía. Suelta.
Este es el mes donde el cuerpo se convierte en portal y el corazón en refugio. Permítete sentirlo todo.
Johannes Ruiz Pitre



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