Mi amor de 14 años:
Hoy cumples 14… ¡y ya eres más alto que yo!
Quién lo diría… aquel bebé que una vez cupo entero entre mis brazos, hoy me abraza desde las alturas. Y aún así, cada vez que me miras con esos ojos tuyos —grandes, vivos, sinceros— yo sigo viéndote como mi pequeño: el que se dormía en mi pecho, el que buscaba mi mano al cruzar la calle, el compañerito de cada uno de mis días.
Mi tercer mosquetero, llegaste a mi vida cuando yo ya sabía lo que era el amor de mamá, pero tú viniste a enseñarme su versión más sabia, más pausada, más profunda. Contigo entendí que la maternidad madura es una danza lenta y llena de conciencia. Que los días pasan volando, pero el amor… ese, se queda a vivir en los huesos.
Hoy me conmueve verte crecer, no solo hacia arriba, sino también hacia adentro. Porque aunque tus zapatillas sean más grandes que las mías y las de papá, tu corazón sigue siendo noble, tierno, curioso. Y eso, hijo mío, es lo que más me llena de orgullo.
Has crecido entre besos y desafíos, entre juegos, aprendizajes y carcajadas que aún suenan en mi memoria como una melodía que no quiero olvidar jamás. Y aquí estás hoy, hecho un joven con alas, con sueños, con preguntas y con fuego en los ojos. A veces te observo sin que te des cuenta, y me conmueve ver en ti la mezcla perfecta entre el niño que fuiste y el hombrecito que estás siendo. Qué honor tan grande el mío, poder ser testigo de tu camino.
Te celebro, no solo por lo que has logrado, sino por cómo miras la vida: con tus propias preguntas, con tus propias respuestas. Porque no hay altura que me impresione más que esa valentía tuya de ser tú mismo, siempre. Que los 14 te traigan aventuras, amigos de verdad, pasiones que te enciendan el pecho y un espejo donde reconozcas lo valioso que eres.
Gracias por seguir abrazándome aunque ya tengas que agacharte un poco.
Gracias por dejarme apoyar en tu hombro cuando lo necesito.
Y aunque el mundo siga girando y tú sigas creciendo, recuerda que en mí siempre tendrás tu lugar seguro, tu casa de mimos, tu refugio incondicional.
Feliz vida, mi tercer mosquetero. Siempre serás mi niño, aunque tenga que ponerme de puntillas para besarte.
Con todo mi amor,
Mamá



Leave a Comment