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INFANCIA

Celos infantiles: la llegada de un hermano

celos del hermano

Hay un temblor suave pero profundo que sacude el corazón de un niño cuando descubre que ya no será el único. La llegada de un nuevo hermanito puede vivirse como una amenaza invisible, como un terremoto emocional que reordena todo lo que antes era conocido y seguro.

Para un niño pequeño, mamá y papá no son solo sus cuidadores: son su mundo entero. Y cuando ese mundo parece abrirle espacio a otro, aparece una emoción que, aunque natural, puede resultar muy compleja de transitar: los celos.

¿Qué pasa en el cerebro infantil cuando llega un hermano?

Desde una mirada neuropedagógica, es importante entender que los celos no son un capricho, sino una respuesta emocional basada en la percepción de pérdida de exclusividad y seguridad.

  • Amígdala activada: El niño interpreta la llegada del bebé como una amenaza. Su sistema límbico se activa y reacciona con alarma: llanto, rabietas, regresiones (volver a usar pañal, querer de nuevo biberón / teta, entre otros comportamientos).
  • Corteza prefrontal inmadura: Esta es la zona del cerebro encargada de regular emociones y tomar decisiones racionales. En la infancia está en desarrollo, por lo que el niño no puede «entender» ni gestionar lo que siente.
  • Necesidad de pertenencia: El cerebro infantil necesita sentir que sigue siendo importante y amado. Si percibe que ya no ocupa ese lugar, pueden surgir sentimientos de tristeza, enfado o ansiedad.

Impacto emocional de los celos mal acompañados

Cuando los celos no se validan ni se acompañan, pueden transformarse en heridas emocionales más profundas. El niño puede comenzar a:

  • Reprimir lo que siente por miedo a ser “malo”.
  • Sentir que debe competir por amor.
  • Asumir el rol de “niño grande” sin haber madurado emocionalmente para ello.
  • Construir creencias limitantes como “ya no soy suficiente” o “tengo que ser perfecto para que me amen”.

Cómo acompañar los celos con amor y conciencia

Los celos no se eliminan, se abrazan. A continuación, algunos consejos prácticos y conscientes para acompañar a tu hijo o hija en este proceso:

1. Valida sus emociones

“No pasa nada si sientes celos. Es normal sentirse así cuando algo cambia.”
Nombrar lo que siente es el primer paso para sanarlo.

2. Dedícale tiempo exclusivo

Pequeños rituales diarios solo con él o ella: leer un cuento, tomar un desayuno juntos, jugar sin interrupciones.

3. Hazle parte del proceso

Permítele participar en la llegada del bebé. Que te ayude a elegir su ropa, a preparar su espacio. Que no sienta que el bebé llegó a quitarle sino a sumarse.

4. No fuerces el amor fraternal

Dale espacio para que construya el vínculo con su hermanito a su ritmo. El amor no se impone, se cultiva con paciencia.

5. Refuerza su lugar en la familia

Recuérdale que su llegada también fue celebrada, que él o ella tiene un lugar irreemplazable en tu corazón y en la historia familiar. Puedes enseñarle fotos de cuando era bebé.

6. Sé espejo emocional

Si tú vives el cambio con calma, confianza y ternura, él también aprenderá a hacerlo.

Los celos no son más que un grito de amor:
“No me olvides, sigo necesitando tus abrazos”.

Y en ese grito hay una oportunidad sagrada de crecer juntos, de enseñarle a tu hijo que el corazón de mamá y papá no se divide… se multiplica.

Johannes Ruiz Pitre

Mimitos de Mamá

Johannes Ruiz Pitre

Creo en una maternidad más humana, consciente y emocionalmente presente. Porque criar también es sanar, y en cada mirada hacia nuestros hijos, hay una oportunidad para mirarnos a nosotras mismas con más compasión.

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