Search here...
TOP
CONSULTORIO DE MIMITOS

Cómo manejar el enfado constante en tus hijos preadolescentes

adolescente-rebelde

Pregunta real de una mamá:

“Yo no estoy separada, mi esposo y yo tenemos buena relación. Tenemos 3 hijos, dos de ellos con 12 y 10 años. Siempre están enfadados, todo les molesta. Me hablan como gritándome, me ven con cara de odio. No sé cómo llevar esta situación, me tiene agotada 😥. Agradecería sus consejos.”

Querida mamá:

Cuando los hijos no están bien… a veces lo hacen saber con gritos, gestos de enfado o rechazo.

No es que no te amen.
Es que están cambiando.
Y tú estás en medio del torbellino hormonal, emocional y existencial que es la preadolescencia.

A los 10 y 12 años, tus hijos están en una etapa donde:

  • La empatía aún se está formando.
  • La identidad empieza a separarse de ti.
  • El cerebro emocional (amígdala) tiene más protagonismo que el racional (corteza prefrontal).
  • Sus emociones son intensas y a veces desbordadas.

🛠 ¿Qué puedes hacer tú como madre?

  1. Poner límites claros pero amorosos:
    “Entiendo que estés enfadado, pero no puedo aceptar que me hables así.”
  2. Ofrecer espacios de conexión sin presión:
    A veces, un juego, un paseo o simplemente estar cerca sin hablar ya es un puente.
  3. Normalizar sus emociones, no sus formas:
    Valida lo que siente, pero guía cómo lo expresa.
  4. Cuidarte tú también:
    Una madre agotada no puede sostener con presencia. Busca también tu espacio.

Una frase para ti, mamá:

“No estás sola. No estás equivocada. Estás acompañando el florecimiento más salvaje del alma humana… y eso, querida, también es amar.”

No tomes sus reacciones como personales (aunque duelan).

Cuida tu energía: no puedes sostener si estás agotada. Tú también necesitas contención.

Tú no estás fallando.
Estás criando en la etapa más ruidosa del alma.
Respira, pon límites, y vuelve a mirar con amor.¡

Johannes Ruiz Pitre

Mimitos de Mamá

Johannes Ruiz Pitre

Creo en una maternidad más humana, consciente y emocionalmente presente. Porque criar también es sanar, y en cada mirada hacia nuestros hijos, hay una oportunidad para mirarnos a nosotras mismas con más compasión.

«

»

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *