Te sueño con los ojos abiertos
En este mes, tu presencia ya no se imagina: se siente.
Cada día es una danza entre la espera y la certeza.
Cada noche es una conversación entre tu alma y la mía.
Ya no te pienso como una posibilidad…
te pienso como mi presente.
Te imagino dormido sobre mi pecho,
te sueño sonriendo con los ojos cerrados,
te susurro cuentos que aún no entiendes,
pero que ya saben a hogar.
La luna ya nos acompaña
La luna, cómplice de las emociones maternales,
parece mirarme distinto desde el cielo.
Como si supiera.
Como si también contara los días para verte.
Este mes empiezo a preparar tu nido fuera del cuerpo,
porque dentro de mí… ya no cabe tanto amor.
Doblamos ropita, elegimos cuentos,
y acariciamos cada cosa como si fuera un pedacito de ti.
Carta para ti, mi amor con nombre
Ya no eres un «quizá».
Eres un nombre que pronuncio en voz baja
mientras acaricio la barriga redonda que me habita.
Ya no tengo miedo de imaginarte.
Ahora tengo el deseo inmenso de abrazarte.
Si supieras cuánto te amamos sin haberte visto…
Te gustaría la vida.
Te gustaría saber
que antes de nacer, ya eras esperado con poesía.
Consejo emocional del mes:
Nombrar es amar.
Darle nombre a tu bebé, aunque aún no sea definitivo, es también darle lugar en tu historia, en tu corazón, en tu mundo.
Johannes Ruiz Pitre



Leave a Comment