Muchas veces me he encontrado con estas frases:
«No soporto a mi hijo, no soporto lo que hace, no soporto cómo se porta, no soporto lo que dice, no soporto cómo actúa y a veces hasta cómo se mueve”.
“No soporto que no me deje ver una película tranquilamente en casa”.
“No soporto hablarle y que no me haga ningún caso”.
“No soporto salir a un parque y que llegue a casa como una croqueta rebozado de arena con la ropa toda sucia”.
“No soporto ver como se pelean entre hermanos”.
“No soporto tener que escuchar gritos, llantos y risas a todas horas sin poder disfrutar del silencio”.
“No soporto llevar el coche lleno de trastos suyos, migas de galletas y botellas de agua”.
“No soporto llegar tarde a los sitios por su culpa”.
“No soporto tener siempre la casa manga por hombro porque solo saben jugar y ensuciar”.
“No soporto no poder dormir por las noches porque tienen que despertarse y despertarme para todo”.
“No soporto no poder ir a un centro comercial de tiendas porque mi hijo no es capaz de estarse quieto y obedecerme”.
“No soporto no poder hablar por teléfono porque siempre tiene que interrumpirme”.
“No soporto que me manche la ropa con sus manos sucias”.
“No soporto tener que repetir mil veces las cosas para que me obedezcan”.
¿Te has identificado con alguna o algunas de estas frases?
¿Tu hijo te escucha decirlas? ¿Siente que piensas así? ¿Qué mensaje le quieres transmitir?
Somos padres además de otras muchas cosas, pero somos padres y que nuestro hijo nos dé un abrazo con las manos sucias y nos manche nuestra camisa, que no podamos ir de compras con la tranquilidad que lo hacíamos antes de tener niños, que nos interrumpan cuando hablamos por teléfono… ¡está incluido en el plan de padres!

Madredetres
29 marzo 2020La verdad es que algunas las he dicho, pero para mi misma, intento no decirlas delante de los niños, porque normalmente se las cuento a mi marido, pero no exactamente desde de la misma manera. Yo creo que, de todas formas, estos días estamos más irascibles y por eso nos vemos más desbordados.