¿Cómo podemos evitar gritar a nuestro hijo?
¿Alguna vez has tratado de evitar gritar a tu hijo cuando estás enfadado?
Una cosa es tener esa buena intención, pero la realidad, es otra muy distinta.
Puedes querer que la próxima vez que tu hijo te rete, no reaccionarás gritando sin importar lo enfadado que estés. Pero en serio, cuando estás realmente enfadado, ¿puedes pensar con claridad y controlar tu reacción?
A menos que tengas un plan de acción sólido bajo la manga, probablemente terminarás gritando a tu hijo, con lo cual te sentirás culpable, luego disculpándote con él y unos días más adelante, estarás repitiendo de nuevo todo el ciclo.
Los gritos erosionan la conexión con tu hijo. Y estoy segura de que eso no es lo que quieres.
Si de verdad deseas no reaccionar gritando cada vez que te enfadas, debes empezar el cambio ahora mismo.
Ahora es el momento de decidir cómo responderás en ese instante en el que te vuelvas a enfadar. Hacer una lista de posibles respuestas para cuando te enfades, aumentará tus posibilidades de éxito.
Esta semana, vamos a poner esto a prueba para asegurarnos de que no importa lo enfadados o frustrados que nos encontremos: No vamos a gritar a nuestros hijos. Lo que haremos hoy es que nos tomaremos un tiempo para pensar ¿qué hacer en lugar de gritarles a nuestros hijos cuando nos enfadamos? y nos comprometeremos mentalmente a utilizar alguna de estas respuestas cuando nos volvamos a enfadar.
Tips para evitar gritar a tu hijo
Sal de la situación
Si estás en casa, pregunta a tu pareja si puede hacerse cargo de la situación y sal de la habitación por unos minutos hasta que te sientas calmada. Una persona que está tranquila (en este ejemplo la pareja) se encuentra mucho mejor capacitada para manejar la situación sin gritar mientras la otra persona se toma un descanso para calmarse.
Por supuesto, esto también funciona a la inversa. Cuando te des cuenta de que tu pareja está empezando a perder los nervios, debes intervenir para que pueda salir y calmarse.
En cuanto a los niños, solo el cambio de escena, donde uno de los padres sale y el otro entra, parece ayudarles mucho a calmar la situación.
Hazle saber a tu hijo que estás enfadada
De nuevo, por experiencia pasada sé que esto funciona. En lugar de solo gritar, respira hondo y di: «Cariño, estoy enfadada«.
A veces, ellos paran el comportamiento inadecuado de una vez, en ocasiones responden con «Yo también estoy enfadado«.
De cualquier manera, se establece un canal de comunicación.
Déjale espacio unos minutos mientras se calman. También es válido sentarse a su lado o poner a tu hijo en tu regazo y decirle: «Vamos a estar callados por unos minutos hasta que nos calmemos«.
Cuando te calmes comenta, ya se me pasó ¿y a ti? Los niños pequeños nos sorprenden con sus respuestas.
Establece un límite de tiempo
Establecer intencionalmente ese límite ayuda mucho a controlar la situación. Una forma de hacerlo “Estoy enfadada, así que voy a lavar los platos y trataré de calmarme mientras lo hago” Necesito algo de tiempo para calmarme y tu. Estaré en la cocina por si me necesitas”.
Cuentos e historias
A los niños les encantan los cuentos e historias. Y como madre que eres, estoy segura de que tu imaginación se ha inventado más de un cuento y seguro que tu peque tiene alguno favorito ¿verdad que si?
Podrías probar por ejemplo, cuando no quisiera irse a dormir, en lugar de discutir / suplicar / gritar / amenazar, comenzar con «¿Sabes lo que sucedió cuando… (el personaje de su cuento favorito) se iba a dormir? Mientras te vas preparando, te voy contando lo que le sucedió…Antes de que la historia termine, tu peque ya estará metido en la cama muy atento a lo que le estás contando.
Todas las historias tienen la misma estructura: el personaje favorito quería (o no) hacer algo. Esto capta muchísimo su atención y hace que se centren en otra cosa y no en el “no quiero irme a dormir”.
Lo bueno de intentar inventar una historia es que nuestro cerebro de mamá está demasiado ocupado pensando en el hilo de la historia, y el cerebro de nuestro hijo está ocupado imaginando la historia que estamos contándole, con lo cual, ninguno de de los dos tiene espacio en sus cerebros para gritar y enfadarse.
Usa el humor
No es fácil usar el humor cuando estamos enfadados, pero confieso que los resultados son bastante impresionantes.
Convertir la situación en un juego divertido, contar una anécdota graciosa en medio de la situación, hace que nuestros cerebros se centren y se relajen.
Comparte tus sentimientos
Todos tenemos días agotadores donde las cosas comienzan a ir cuesta abajo desde el momento en que nos levantamos de la cama. Y parece que estamos esperando el “momento” para descargar nuestro estrés mediante gritos a los niños, al esposo o al perro.
A veces nos cuesta ser la madre paciente que queremos.
Esa sensación de malestar que se siente en el fondo del estómago cuando conduces hasta el cole sin decir una palabra y te despides de tu sin siquiera una sonrisa en tu rostro. No son momentos de los que nos sintamos orgullosas, y entiendo que no nos gusta que sucedan, pero a veces pasa.
Compartir tus sentimientos, funciona: Hoy no estoy teniendo un buen día, siento no estar de buen humor, necesito estar sola un ratito.
Asumir que estamos enfadados nos permite empezar pensar con claridad. Ellos entenderán que necesitas ese tiempo para calmarte.
Herramientas positivas
Haz un inventario rápido de tu kit de herramientas: ¿Tienes una lista de acceso rápido de qué hacer en lugar de gritar a tu hijo?
Piensa en la última vez que te enfadaste y perdiste el control, ¿qué podrías haber hecho de manera diferente?
Recuerda que tomar decisiones con anticipación a los momentos críticos, mejoran significativamente las posibilidades de prevenir un resultado desastroso del que luego nos podemos arrepentir.

Gi
25 mayo 2020Tengo que admitir q a veces se me olvida, y le grito. Gracias por esto!