El milagro en forma de aleteo
Y de pronto… te sentí.
Como un suspiro que brota desde adentro.
Como una mariposa danzando en la penumbra.
No fue un golpe. No fue un sacudón.
Fue un roce.
Y con ese roce, mi vida cambió para siempre.
Te moviste…
y con ese movimiento nací otra vez.
Ya no solo soy mujer, ni cuerpo, ni espera.
Ahora también soy cuna.
Soy casa.
Soy danza contigo.
El lenguaje secreto de mamá y bebé
Tus movimientos son nuestro idioma silencioso.
Cada patadita me recuerda que estás ahí,
jugando a esconderte
y asomarte al mismo tiempo.
Empiezo a entender cuándo duermes,
cuándo sueñas,
cuándo giras con dulzura…
y cuándo protestas con decisión.
No hablamos el mismo idioma.
Y sin embargo,
nos entendemos con el alma.
Carta para ti, mi pequeño bailarín
Amor mío,
¡cómo explicar lo que sentí cuando te moviste por primera vez!
Fue como si tu cuerpo me dijera:
“Mamá, estoy bien. Estoy aquí.”
Desde ese día, todo tiene más sentido.
Te espero más que nunca,
pero también te disfruto aquí adentro,
porque sé que este tiempo también es único.
Ya no eres silencio…
eres ritmo,
vida,
y movimiento.
Consejo emocional del mes:
Cada movimiento es un mensaje de amor.
Escúchalo. Respóndele. Haz del vientre un lugar de diálogo y ternura.
Johannes Ruiz Pitre



Leave a Comment