Decide recibir a tu hijo como un huésped de honor que estará temporalmente en tu hogar.
Decide darle a tu hijo un regalo magnífico: un padre y una madre que se aman y respetan.
Decide escuchar a tu hijo todos los días.
Decide amar a tu hijo sin condiciones ni reservas.
Decide que nunca identificarás a tus hijos por sus fracasos o errores.
Decide darle a tu hijo un sentido de responsabilidad hacia si mismo, hacia los demás y hacia las cosas.
Decide disculpar a tu hijo de una manera justa y sin rencores.
Decide disculparte con tus hijos cuando te equivoques.
Decide que nunca temerás a tus hijos, o te sentirás intimidada por ellos o sus preguntas.
Decide guiar a tu hijo para que sea independiente.
Decide no pedir a tu hijo que cumpla con los sueños y esperanzas que alguna vez tuviste para ti.
Decide no permitir que tus preocupaciones sociales determinen como tratas a tu hijo.
Decide darle a tu hijo el principio básico de fe para su vida sea los suficientemente grande para que lo sostenga en cualquier situación.
Autor: Magali Sauceda

Susana
14 diciembre 2019Qué buenos propósitos para nuestros hijos. Darles lo mejor de nosotros que es el tiempo de calidad. Saborear ese tiempo con ellos y que no se cierre el canal de comunicación y además dejarlos crecer.