Querida mamá primeriza: La maternidad es maravillosa, pero no es fácil. Cuando nace un bebé nace con él un amor incondicional en tu vida, pero también nacen los miedos más grandes.
La llegada de un bebé llena de plenitud y alegría nuestras vidas, pero también habrá días en los que sentirás que ser mamá, es muy agotador. A veces, sentirás que puedes con todo, y otras veces, sentirás que nunca podrás hacerlo.
Querida mamá primeriza
Tu cuerpo alcanzará niveles de agotamiento que nunca supiste que existían. En el posparto, sentirás que vives en un cuerpo extraño y muchas veces no reconocerás a la mujer que ves en el espejo. Acepta tu cuerpo tal y como está, acaba de pasar por un proceso maravilloso ¡acaba de dar vida! y está en proceso de cambios que, la mayoría de las veces, no son a corto plazo.
En el caos de la maternidad, no encontrarás tiempo para ducharte o peinarte y un día quizás te preguntes: ¿cuántos días llevas con la misma camiseta puesta?
Te sentirás desgastada… Y es que nadie nos enseña a ser mamá. Irás aprendiendo día a día con cada situación que se te presente y con cada decisión que tomes.
De aquí en adelante, no pasará un momento en el que no estés pensando en tu bebé y sus necesidades, que además, son cambiantes y exigentes. En ocasiones sentirás que demanda mucho de ti, te sentirás utilizada, confundida y pensarás que no eres la misma de antes.
La madre que queremos ser
Prometerás no tener otro hijo más. Llorarás. Perderás la paciencia. Te preguntarás ¿por qué no eres la madre que siempre soñaste ser? Tranquila, es normal sentirse así, eres una mamá maravillosa, créetelo.
Todo el mundo habla sobre el amor incondicional de una madre, pero ¿qué pasa si no experimentas eso de inmediato? ¿Qué pasaría si la primera vez que vieras a tu pequeño bebé, no sintieras ese sentimiento mágico que dice la gente? No te preocupes. Le pasa a muchas. Poco a poco el amor incondicional por tu bebé despertará.
La maternidad tiene matices, la cara B de la maternidad. Descubrirás que poco se habla del lado oscuro y agotador de la maternidad, tanto es así, que te parecerá que eres tú la única que lo sientes… en las redes solo se ven publicaciones de «momentos perfectos» en la maternidad, pero la verdad, es que muchas estamos como tú, sobreviviendo para pasar algunos días que parecen no tener fin.
Está bien lamentarse momentáneamente por la pérdida de tu vida anterior. No sientas culpa ni remordimiento por ello.
Tu vida será totalmente diferente y te sorprenderá que los demás actúan como si nada hubiera pasado o cambiado. Te sentirás aislada y sola en este nuevo desafío.
Pero no estás sola. Hay millones de mamás que van andando en este difícil camino contigo, y aunque no hablemos mucho de eso, lo entendemos. Te entendemos.
Rayos de luz
Cuando menos te lo esperes, justo cuando sientas que tus noches de insomnio nunca terminarán, tu pequeño bebé te regalará su primera sonrisa. En ese momento, un pequeño rayo de luz atravesará las nubes grises que han estado acompañándote.
Unas pequeñas carcajadas se harán sentir unas semanas más tarde: Y ese rayo de luz se volverá más brillante. Dirá su primera palabra. Te llamará mamá. Te dará ese primer e inolvidable beso en el que parece que quiere comerse el mundo que para él, eres tú.
Encontrarás alegría en los pequeños rayos de luz, disfrutarás del calor de cada momento precioso. Y sentirás que no hay nada más hermoso en el mundo que ser su mamá.
Con cariño: Una mamá que también fue primeriza

Carla Sánchez
22 junio 2020Yo soy mamá primeriza, ya mi Dani tiene 2,5 años e igual este post me gustó muchísimo ❤️ Me sentí comprendida✨